COLUMNA DE OPINIÓN

SIN JUECES NO HAY JUSTICIA

Hace años que por cuestiones de la política cubrir cargos de defensores oficiales, fiscales y jueces en la Provincia de Buenos Aires es una tarea imposible. La Comisión de Acuerdo del Senado por donde pasan esos pliegos está muy lejos de honrar su nombre, y hasta diciembre seguirá siendo así, porque en tiempo en donde la política juega su partido más importante -con la disputa electoral en el centro de la escena-, el Senado de la Provincia de Buenos Aires espera a que la nueva conformación de la Cámara le sea más favorable al oficialismo para con la legitimidad popular imponer su agenda.

Ahora bien, ingenuamente me pregunto ¿cuál es la lógica jurídica para que esto ocurra? Si todos sabemos que cuando los senadores nombran un juez no observan la carta Magna que ordena seguir “los criterios objetivos de evaluación que privilegien la solvencia moral, la idoneidad y el respeto por las instituciones democráticas y los derechos humanos”.

Con esta situación claramente nos encontramos lejos de la Justicia independiente que muchos políticos pregonan y quienes nos relacionamos con la justicia deseamos. Esta es una de las deudas de la democracia moderna de nuestro país que venimos pagando con injusticia y vidas humanas, la cual se acentó hasta nuestros días con tiempos en donde había una Corte adicta y años en que parecía que había un solo juez para las causas ligadas con el Poder: son innumerables los casos en que si hubiera habido justicia el hecho no hubiera pasado.

Queremos Jueces independientes e imparciales, que tomen decisiones sin injerencias del poder político y que decidan sin presiones de ningún grupo. Con el panorama actual parecería que estamos lejos, pero no perdemos nunca las esperanzas porque a la postre de la vida siempre tenemos la justicia divina que no admite grises.

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