COLUMNA DE OPINIÓN

AMOR AL DERECHO

Alberto es noticia porque dejó de lado el enojo justificado por el hecho de haber sido víctima de un delito y cambió las reglas de un sistema penal inquisitivo hecho a las medidas de los pobres. ¿Qué hizo Alberto? Perdonó al que lo lastimó. No como delincuente, sino como una persona que cometió un error y se equivocó.

Sebastián cambió, se está recuperando de la adicción, tiene familia y trabajo, pero la ley taxativa lo iba a llevar a la cárcel, y el fiscal no tuvo en cuenta el criterio de oportunidad. Esa falta de criterio haría que lo perdiera todo otra vez. No solo el camino de cambio, sino su trabajo y familia.

Pero eso no pasó. Alberto demostró que es más astuto que la ley y los operadores de la Justicia. Este hombre, que tuvo una vida dura y no termino sus estudios, es más inteligente y sabio que todos nosotros.  El peso de la vida le dio una sabiduría mayor de la que nos dio a nosotros la facultad, y todos los títulos que reafirman nuestro “saber”.

Este caso no puede ser utilizado en forma analógica para todo el cuerpo de delitos penales pero demuestra, una vez más, que el hombre es más bueno que la ley, y que mientras en el centro de la escena se habla de leyes más duras, existen Alberto (s) que además de saber más son más humanos: en este caso, fue él quien se paró en la sala de audiencias, caminó hasta Sebastián y lo abrazó. Por estos casos todavía quedan esperanzas.

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