COLUMNA DE OPINIÓN

CFK ganó por afano

Las Primarias, Abiertas, Simultaneas y Obligaroias (PASO)  2017 tiene un resultado poco conocido por muchos: el voto de los procesados. La creación del Registro de Electores Privados de Libertad tiene sus nacimientos a raíz de la causa “Mignone”, donde se discutió el derecho Constitucional a sufragar de las personas detenidas sin condena.

El debate llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación quien confirmo el pretendido derecho y desde aquel entonces los procesados pueden votar. Mediante el sistema de boleta única, estas personas ejercen su sufragio y se le adjudica el mismo según el último domicilio que figura en el documento del detenido.

Con esta realidad, el pasado domingo volvieron a emitir su voto, y acá también hay resultados para anlizar. De los 15 mil presos que se encuentran procesados sin condena firme habilitados para votar solo lo hicieron en un 30% , de los cuales el 74% votó a la fórmula de Cristina Fernandez de Kirchner y Jorge Taiana, bajo el signo de Unidad Ciudadana y solo el 7% acompañó a Esteban Bullrich y Gladys Gonzalez por Cambiemos.

Una de las razones de la impopularidad de la formula oficial parece tener su origen en las recientes sanciones legislativas promovidas por el Gobierno que limitó en varios delitos las excarcelaciones y salidas transitorias. Y es un deber nuestro analizar y buscar razones para entender este tipo de sufragio y la voluntad de estos procesados, como se lo hace con el resto de la sociedad tras cualquier comicio.

Como venimos desarrollando hace varios escritos: si resocializar al delincuente es un objetivo real, tenemos que hacerlo también con este acto. Y saber que todavía nos quedan los condenados, donde algunos ya se muestran abiertos a someterlo a debate.

 

 

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