COLUMNA DE OPINIÓN

EL FIN DE LA PUERTA GIRATORIA…¿Y DESPUÉS?

El presidente de la Nación, Mauricio Macri,  promulgó la ley 27.375 que limita las excarcelaciones y las salidas transitorias para condenados por delitos graves. A esta ley en los pasillos del Congreso la llaman la ley Wagner pero en realidad debería llamarse Micaela García que fue la victima de la torpeza de este juez con minúscula.

Si bien es cierto que no tendríamos que ver más condenados con delitos graves[1] que tengan salidas transitorias y salgan en libertad antes de cumplir la condena en su totalidad,  me animo a decirles que se trabajará sobre planteos de inconstitucionalidad, habida cuenta que esta ley podría entenderse violatoria del principio de igualdad, del principio de resocialización y por ser una restricción de los derechos de los detenidos, violatorio de los artículos 16 de la Constitución Nacional y  del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

En este contexto, y con esta ley, evitamos que el condenado salga antes de cumplir la pena, pero ¿nos preguntamos que haecemos en el mientras tanto? ¿Pensamos que pasa una vez que finalice con el cumplimiento de tal pena? Es claro que alguna vez esa persona recuperará su libertad, y este tipo de texto legal no hace más que patear la pelota afuera, aunque sea por un tiempo.

Para que se entienda. Si el gobierno necesita tiempo para recrear un régimen penal que logre que el condenado adquiera la capacidad de comprender y respetar la ley logrando la reinserción social bienvenido sea. Ahora bien, si ese no es el fin de este texto hay una certeza: vamos a tener que lamentar seguir leyendo titulares que digan que un reincidente cometió otro delito grave. Y acto seguido debatiremos sobre el aumento de penas a reincidentes, otra manera de tirar la pelota afuera.

En este orden de ideas, hay algo sobre lo que quisiera reparar. Esta ley (ni ninguna otra por el momento) no nos permite trabajar sobre uno de los principales focos del problema: los centros de detención. Estos no son camino para la reinserción social. Las cárceles, calabozos, penales y todo tipo de centros de reclutamiento no hacen más que convertir a un delincuente en un ser más salvaje, criminal y marginal. Esto también tendremos que atenderlo, si queremos trabajar de manera seria y respetable. Caso contrario, podremos terminar -o avanzar- con el fin de la puerta giratoria, pero lejos estaremos de mejorar como sociedad.

[1] robo seguido de muerte, robo con armas de fuego, trata de personas, terrorismo, privación ilegal de la libertad, tortura seguida de muerte, delitos contra la integridad sexual, secuestro extorsivo y por los artículos 5, 6 y 7 de la Ley de Estupefacientes

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