COLUMNA DE OPINIÓN

LA JUSTICIA NECESITA UN CAMBIO URGENTE

Desde que Mauricio Macri acusó a la Justicia de trabajar poco y con privilegios, en los tribunales discuten cómo contestarle. Existen dos problemas: el sistema de trabajo y los paros que este año ya han quitado 34 jornadas de funcionamiento.

Los ministros de la Corte Suprema tienen en agenda un posible paquete de reformas. Al problema presupuestario se suman la falta de designaciones, los juzgados abarrotados de causas. La Justicia tiene ahora este nuevo cuestionamiento que no solo emana desde la cúspide del poder, sino que desde hace muchos años, abogados e instituciones ligadas a la justicia viene reclamando un cambio..

En los pasillos de Tribunales, aseguran que esta vez hay una voluntad real de hacer cambios, los magistrados son reacios a terminar con las ferias judiciales, pero tolerarían modificar su horario de trabajo. Desde los gremios advierten que cualquier modificación que se pretenda hacer quedaría “como si le diéramos la razón al Presidente”, le escribió el secretario general, Julio Piumato, al titular de la Corte.

Hay un problema gravísimo y preexistente y nadie sabe cómo podría resolverse: hasta noviembre, por paros más el Día del Trabajador Judicial, se llegó a 34 jornadas sin trabajo en los distintos juzgados.

 El 30 y 31 de agosto y el 1 de septiembre se cumplió el último paro de actividades de 72 horas dispuesto por la Asociación de Judiciales Bonaerenses.

Si se analiza en cantidad de semanas, en lo que va de este 2017, se frenó el acceso a la Justicia en un total de 14 semanas de las 46 que ya transcurrieron del año. Ese cálculo surge de sumar a las ocho semanas sin actividad por efecto de huelgas y protestas otras cuatro semanas correspondientes a la feria del mes de enero y otras dos correspondientes al mes de julio.

Pero lo curioso de las múltiples medidas de fuerza tiene que ver con las causas, los motivos que las impulsan: por sobre algunos pedidos de mejoras salariales aparecen en las convocatorias caravanas a La Plata, acompañamiento a otras agrupaciones de trabajadores en otros planteos políticos y hasta un paro por el día de la mujer.

Está claro que es una situación cada vez más preocupante, ya que pareciera que se vive en nuestra justicia, la suma de todos los males: un sistema de horarios y ferias judiciales que no solo esta fuera de foco, en relación al desempeño laboral del resto de las actividades del país. A ello se suma una espiral interminable de conflictos y medidas de fuerza, que generan justamente el efecto contrario al que la justicia se propone brindar a los ciudadanos: certeza. seguridad y seriedad.

Por otro lado, vale preguntarse, aunque se amplíe el horario de trabajo de los juzgados y se revean los períodos de feria, ¿quién le pone el cascabel al gato? La problemática de los paros y las jornadas de juzgados cerrados en días hábiles por motivos interminables, paralizando de forma inaudita un sistema que necesita urgente dar respuesta a la sociedad haciendo, simplemente lo que tiene que hacer: administrar justicia.

 

(*) Abogado. Director de El monitor de la justicia

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